CULTIVO
ARTESANAL
DE
SPIRULINA
(Resumen de la version francesa)
28/08/2005
ÍNDICE
PROLOGO ESTANQUES FACTORES
CLIMATICOS MEDIO
DE CULTIVO INOCULACION COSECHA
COMO ALIMENTAR EL
CULTIVO ATENCIONES
DEL CULTIVO CONSERVACION SECADO CONSUMO
ANEXO
CONCENTRACION SALINIDAD ALCALINIDAD pH HUMEDAD
El presente no es un nuevo libro sobre la spirulina; hay
excelentes libros para responder a las siguientes preguntas:
- ¿ qué es la spirulina (Arthrospira platensis) ?
- ¿ dónde vive naturalmente?
- ¿ cómo fué descubierta en los años 1960?
- ¿ cuál es su composición nutritiva?
- ¿ a qué normas de calidad debe responder?
- ¿ cómo se la puede producir industrialmente?
- ¿ porqué se le predice un futuro brillante?
Consultar por ejemplo: "Microalga Spirulina,
Superalimento del Futuro", por Robert Henrikson, Ediciones Urano (1994).
El único objetivo de este manual resumido es de aportar
mi experiencia práctica en el cultivo de la spirulina en pequeña escala a
quienes así lo necesitan.
Si algunos términos técnicos les parecen difícil de
comprender, ustedes pueden consultar un manual de química para alumnos de
colegio que podrá aclararlos.
¡En práctica, cultivar spirulina no es más difícil que
cultivar tomates!
Si Ud tiene acceso a Internet, pueden ver una buena
descripcion de este proceso artesanal en http://www.spirulinasource.com/microjourdan.html
ilustrado con muchas fotografias.
La spirulina vive en agua a la vez salada y alcalina,
contenida en un recipiente (o estanque) resistente a la corrosión; poco importa
su forma, salvo los ángulos que deben ser redondeados para facilitar la
agitación y limpieza de los rincones. Generalmente utilizamos estanques con
bordes de 40 cm (el doble de la profundidad normal del cultivo).
Los estanques pueden tener una superficie de 1 m² - es
lo que corresponde a la necesidad de spirulina de una persona - pero los de 5,
10, 20 hasta 40 m² son más económicos. Las dimensiones son sobretodo limitadas
por la necesidad de agitar el estanque.
El fondo del estanque debe tener un hoyo y una ligera
pendiente para facilitar su desaguë.
Es preferible tener dos estanques que uno sólo grande
por razones prácticas (transvase de uno al otro para limpiarlo por ejemplo).
Un modo de realizar económicamente estos estanques
utiliza plásticos de 0,5 mm de espesor (PVC, EVA), de calidad alimentaria de
preferencia; los laterales son soportados por un muro de ladrillos o una
estructura de madera o tubos metálicos o PVC. Si hay termitas en la región, se
recomienda colocar bajo el plástico una delgada capa de ceniza y una capa de
arena seca.
El hormigón es un buen material para los estanques, pero
necesita albaniles experimentados. La calidad del revoque es muy importante.
Antes de agregar el medio de cultivo es recomendable pintar la superficie del
estanque con dos manos de pintura común a la cal.
Un invernadero sobre los estanques ofrece muchas
ventajas a condición de que pueda ser aireado y sombreado.
La agitación de los estanques se puede hacer a mano con
escoba, una vez cada hora o dos horas (mas frecuente si el sol es fuerte). Si
se dispone de electricidad se puede utilizar pequeñas bombas de acuario para
agitar los estanques (una potencia media de 1 W/m² es suficiente).
Los estanques industriales son agitados con paletas,
pero ésta es una técnica considerada como un poco difícil a emplear para los
pequeños estanques artesanales que son los que aquí nos interesan.
La temperatura del medio de cultivo es el factor
climático de mayor importancia para la rapidez de crecimiento y la calidad de
la spirulina. Por debajo de 20°C el crecimiento es prácticamente nulo, aunque
muchas spirulinas no mueren incluso a 0°C. La temperatura óptima para el
crecimiento es 37°C. Encima de 42°C, la spirulina está en grave peligro.
La iluminación es indispensable para el crecimiento de
la spirulina (fotosíntesis), pero no se debe mantenerla 24 horas contínuas por
dia. Durante la noche reacciones bioquímicas continuan produciendose en la
spirulina como la síntesis de proteinas y la respiración. La respiración
disminuye la masa de la spirulina (la "biomasa") sobretodo cuando la
temperatura está elevada. Desde este punto de vista las noches frescas son
buenas, pero la spirulina no puede soportar una fuerte iluminación al frío
(debajo de 15°C). Aunque la iluminación es un factor esencial, el pleno sol no
es ideal para la spirulina: una media sombra es preferible. Si el sol es la
única fuente de calor para llegar a una buena temperatura, es un problema: por
eso una temperatura ambiente elevada es preferible.
Un filamento individual de spirulina no puede soportar
una exposición prolongada al sol: es destruido por fotolisis. De aquí la
necesitad de agitar el cultivo.
La lluvia es benéfica para compensar la evaporación del
agua, pero es necesario vigilar que no desborde el estanque.
El viento es también benéfico para la agitación de la
superficie y para airear el cultivo, pero está el riesgo del aporte de polvo y
hojas en el cultivo.
Notamos que la iluminación y el calentamiento
artificiales pueden ser utilizados para hacer crecer la spirulina. Tubos de
neón convienen para iluminar pero las lámparas ordinarias tienen la ventaja de
calentar al mismo tiempo que iluminar.
El agua utilizada para hacer el medio de cultivo debe
ser limpia o filtrada para eliminar las algas contaminantes.
El agua potable es conveniente. Si contiene demasiado
cloro, se debe aerear.
Si el agua es muy dura, provocará la formación de
depósitos desagradables pero no peligrosos. La utilización de agua salobre
puede ser interesante pero es necesario analizarla antes de utilizarla.
Algunas aguas contienen bastante o demasiado magnesio
y/o hierro.
El agua de mar, muy rica en magnesio, puede ser
utilizada pero con precauciones o tratamientos que no están incluidos en este
documento.
El medio de cultivo puede obtenerse disolviendo los
productos químicos siguientes en el agua:
g/litro
Bicarbonato
de sodio 8
Sal 5
Nitrato
potásico (o salitre) 2
Sulfato
dipotásico 1
Fosfato
monoamónico 0,1
Sulfato de
magnesio (MgSO4,7H2O) 0,2
Solución de
hierro (10 g de Fe/l) 0,1
Cal (si el agua es muy poco dura) 0,02
Si se utiliza
sal no refinada, no se necesita el sulfato de magnesio.
La solución de
hierro se prepara disolviendo 50 g de sulfato de hierro (FeSO4, 7H2O) y 50 ml
de ácido clorhídrico concentrado en un litro de agua. Se puede también utilizar
una solución saturada de hierro (clavos) en vinagre con un poco de jugo de
limón o carambola.
Este medio de
cultivo se utiliza para iniciar nuevos cultivos o para completar el nivel de
los estanques luego de vaciarlos parcialmente.
La composición
arriba mencionada puede variar en amplias proporciones. Así, en lugar de los 8
g de bicarbonato, se puede utilizar una mezcla de 5 g de carbonato de sodio y 1
g de bicarbonato, obteniendo un pH de 10,4.
Ciertos iones
pueden ser introducidos en cualquier concentración, aunque limitada por la
salinidad total que no debe sobrepasar de 25 g/l. Se trata de los iones:
sulfato, cloruro, nitrato y sodio.
Los iones
fosfato, magnesio y calcio no pueden ser utilizados en concentraciones muy
elevada sin provocar la formación de depósitos minerales y desequilibrios en la
fórmula.
La
concentración en potasio puede ser aumentada a voluntad, salvo que ella no
supere 5 veces la concentración de sodio (se trata de concentraciones en peso).
Esto permite utilizar la potasa extraida de la ceniza de madera, con la lejía
como reemplazante del bicarbonato/carbonato de sodio (es necesario dejar la
lejía expuesta al aire suficiente tiempo para que ella se carbonate hasta que
su pH baje debajo de 10,8 antes de utilizarla como base del medio de cultivo).
En caso de
necesidad (o situación de sobrevivencia) es posible reemplazar nitrato, fosfato
y sulfato con la orina de personas o animales en buena salud y que no consuman
medicamentos como antibióticos. La dosis es de 4 ml/l de medio.
El nivel
normal de medio de cultivo en un estanque es alrededor de 20 cm, aunque es
posible cultivar con 10 cm hasta 40 cm.
Escoger una
simiente (cepa) de spirulina bien espiralada, con pocos o no filamentos rectos
(al menos 50 % espiralada. Una simiente concentrada se obtiene fácilmente a
partir de un cultivo en buena salud, tomándola de la nata o rediluyendo con
medio de cultivo una masa de spirulina fresca cosechada pero no exprimida. A la
concentración máxima de 3 g de spirulina (contada en seco) por litro, la
simiente se puede guardar y transportar durante una semana sin que ella se
degrade, ésto a condición de que el recipiente sea medio lleno y ventilado al
menos dos veces por día. Si la ventilación se hace con burbujas contínuas de
aire, la concentración puede llegar a 10 g/l.
La inoculación
consiste simplemente en mezclar la simiente con el medio de cultivo. Es
recomendable mantener un nuevo cultivo inicialmente y en curso de crecimiento
(dilución progresiva con medio de cultivo nuevo) con una concentración de
spirulina alrededor de 0,3 g/l (bien verde).
Se puede
esperar una tasa de crecimiento de 30 % por día si:
- la temperatura es correcta,
- el medio de cultivo es a base de
bicarbonato,
- se aumenta la superficie del estanque
manteniendo la profundidad del cultivo a bajo nivel (no superando 10 cm) y la concentración de spirulina
alrededor de 0,3 g/l.
Cuando la
superficie final del estanque es la deseada, aumentar el nivel y la
concentración del cultivo hasta el nivel deseado y la concentración optima de
0,4 g/l antes de iniciar la cosecha.
El mejor
momento para la cosecha es temprano en la mañana, por muchas razones:
- la baja temperatura hace el trabajo
más agradable,
- habrá más horas de sol para secar el
producto,
- el porcentaje de proteínas está a su
máximo en la mañana,
- la filtración está mas rápida.
La cosecha
comprende esencialmente dos etapas:
- Filtración para obtener una biomasa a
10 % de materia seca (1 litro = 100 g de seco),
- Exprimido para eliminar el medio de
cultivo residual y obtener la "spirulina fresca", lista a ser
consumida o secada, conteniendo alrededor de 20 a 25 % de materia seca según
las cepas y la salinidad del medio.
La filtración
se efectua simplemente por gravedad a través de una malla sintética (polyester
o polyamide) de aproximadamente 40 µ (0,04 mm) de apertura. El filtro puede ser
un saco colocado encima del estanque para reciclar directamente lo filtrado.
Antes de ser filtrado el cultivo debe pasar por un colador o un tamiz de malla
0,3 mm para eliminar los cuerpos extraños como insectos, trozos de vegetales,
etc. Se puede hacer uso de un recipiente de bordes rectos, evitando mover el
fondo donde se encuentran los depósitos. La filtración se puede acelerar
moviendo o raspando suavemente la malla. Cuando la mayor parte del agua es
colada, la spirulina (la biomasa) se junta formando como una "bola" gracias
al movimiento de la malla. A veces, la bola no puede formarse bien o se pega.
El exprimido
final se hace simplemente a presión: la biomasa se pone como una torta de unos
centímetros de espesor en una malla (la misma que sirve para la filtración es buena,
preferablemente doblada por una tela fuerte de algodon) entre dos placas
ranuradas con pesos encima (piedras, ladrillos, bloquetas, etc.) o en una
prensa o un lagar. Una presión de 0,2 kg/cm² durante un cuarto de hora es
suficiente para eliminar el agua intersticial, aunque a veces la presión y/o el
tiempo deben ser más largos para obtener una torta prensada suficiente firme.
Detener la presión cuando el "jugo" se vuelve demasiado verde.
Este sistema
es más adecuado que el lavado con agua para eliminar los restos del medio de
cultivo sin destruir la spirulina, salvo que el exprimido sea muy difícil o
imposible debido a una biomasa de calidad inferior (100 % de filamentos rectos
por ejemplo). En este ultimo caso el lavado debe hacerse de preferencia con
agua potable ligeramente salada y acidificada.
COMO ALIMENTAR
EL CULTIVO
El principio
consiste en reemplazar, luego de cada cosecha, los elementos nutritivos tomados
del medio de cultivo por la spirulina cosechada, a fin de mantener la
fertilidad del medio de cultivo. En la práctica los nutrientes se pueden añadir
regularmente cada día según la productividad media.
El mayor
elemento nutritivo es el carbono, que el medio de cultivo absorbe
espontáneamente del aire bajo la forma de anhídrido carbónico (CO2) cuando su
pH es mayor de 10. Como el aire contiene muy poco de CO2, la absorción de éste
corresponde a una productividad máxima (cuando el pH llega a 11) de 4 g de
spirulina por día y por m² de estanque. Es posible injectar CO2 suplementario
para aumentar la productividad, bajo la forma de gas de fermentación alcohólica
o de una botella de CO2 líquido: el gas burbujea en el medio de cultivo debajo
de un plástico con soporte de madera (con superficie alrededor de 4 % de la del
estanque) que lo retiene como una campana durante el tiempo que tarde en
disolverse. Una dosis de CO2 conveniente es de 1 kg por kg de spirulina
producida.
El azúcar
puede reemplazar el CO2 como fuente de carbono (medio kg de azúcar = 1 kg de
CO2).
Ademas del
carbono la spirulina consume los nutrientes habituales en agricultura: N,P,K,
S, Mg, Ca, Fe y oligoelementos. En la mayor parte de casos los oligoelementos y
el calcio son aportados por el agua y las impurezas de los sales utilizados. En
ciertos casos el agua contiene demasiado calcio, magnesio o hierro, lo cual
produce depósitos minerales que a veces incomodan.
No utilizar
los fertilizantes agrícolas granulados de disolución lenta ("slow
release") que contienen muchas impurezas. Utilizar los fertilizantes
solubles cristalizados vendidos para las soluciones nutritivas hortícolas.
En Chile el
salitre potásico es la fuente preferida de nitrógeno pero en la mayoría de
paises la úrea es la fuente de nitrógeno más económica. La úrea es excelente
para la spirulina a condición de limitar su concentración en el medio a 50
mg/litro. La úrea en exceso puede transformarse en nitrato o en amoniaco. Si en
el cultivo se siente un poco el olor de amoniaco no hay peligro pero si el olor
es fuerte al menos una parte de la spirulina morirá.
He aquí una
fórmula clásica de alimento por kilogramo de spirulina (seca) cosechada:
Urea 300
g
Fosfato monoamónico 50
g
Sulfato dipotásico 40 g
Sulfato de magnesio (SO4Mg,7
H2O) 40 g
Cal 10 g
Solución de hierro (10 g/l) 50 g
En caso de necesidad todos los nutrientes salvo el
hierro pueden ser proporcionados por la orina de personas o animales en buena
salud y que no consumen medicamentos como antibióticos. La dosis a
utilizar es alrededor de 17 ml/g de spirulina cosechada.
Ademas de la
cosecha y alimentación, un cultivo de spirulina requiere de algunas atenciones
para mantenerse en buen estado de salud.
La agitación
es necesaria pero no continuamente. Una vez por día, justo después de la
cosecha, es bueno agitar el fondo del estanque para evitar la fermentación
anaeróbica de los depósitos orgánicos. La agitación superficial debe realizarse
una vez cada dos horas o más frecuentemente si hay gran iluminación.
Si la
spirulina decanta al fondo del estanque (caso anormal pero que puede producirse
por ejemplo luego de una brusca dilución por la lluvia) es evidente que es
necesario agitarla frecuentemente para evitar que se asfixie.
La capacidad
fotosintética de la spirulina es saturada por una luminosidad correspondiente a
un tercio de pleno sol. Un sombreamiento es benéfico para la salud de la
spirulina y además útil para reducir la evaporación del agua, la temperatura
(< 40°C) o el pH (< 11). En la práctica es muy raro que la temperatura
sea demasiado alta en estanques al aire libre, pero el pH puede subir muy alto
si la alimentación en carbono es insuficiente.
El nivel de
agua en el estanque debe mantenerse alrededor del nivel deseado. La evaporación
puede compensarse agregando agua. Un exceso de lluvia puede ser rectificado
vaciando una parte del medio para luego agregar los nutrientes contenidos en el
volumen del medio arrojado.
Si se acumula
mucho depósito al fondo del estanque, podemos reducirlo mediante bombeo o sifón
del medio de cultivo cerca del fondo, allí donde encontramos el depósito en
mayor cantidad. Luego agregar el medio de cultivo nuevo en cantidad igual al
del volumen arrojado. Otro método, más radical, para sacar los depósitos
consiste en transvasar el cultivo en otro estanque para limpiar el fondo.
En las grandes
empresas industriales productoras de spirulina el contenido del medio de
cultivo referido a cada nutriente, e incluso los oligoelementos, se determina
por análisis químico, teniendo así la posibilidad de agregar la cantidad exacta
de elementos que faltan. Este método resulta demasiado costoso para pequeños
cultivos; en estos lo adecuado es renovar parcialmente el medio de cultivo de
vez en cuando (por ejemplo 10 % cada mes).
Para evitar la
formación de grumos con la cepa Lonar es recomendable mantener el pH encima de
10,2 así como un buen aporte de
nitrógeno bajo forma de úrea.
El cultivo es
un ecosistema en el cual diversos organismos viven en simbíosis: bacterias
adaptadas que se nutren de deshechos orgánicos y zooplancton (como paramecias)
que se nutre de bacterias, transformandolas en nutrientes minerales y CO2 para
la spirulina. Bacterias y zooplancton consumen además el oxígeno producido por
la spirulina, lo cual es favorable para el crecimiento de la spirulina. Estos
procesos biológicos son bastante lentos, de suerte que si el nivel del cultivo
es bajo y/o si la productividad en spirulina es elevada, podría haber
acumulación de deshechos resultando en alta turbiedad y dificultad de cosecha.
Para mejorar tal medio de cultivo sucio, basta renovarlo parcialmente o bajar
la productividad sombreando el estanque o dejando subir la concentración de
spirulina; el mejoramiento se produce normalmente en una o dos semanas.
El cultivo
puede ser colonizado por pequeños animales que viven a expensas de la
spirulina, como larvas de moscas Ephydra o de mosquitos, rotiferas o amebas
(normalmente no tóxicas). Según nuestra experiencia estas invasiones no
producen otros efectos molestosos que una reducción de la productividad. Para
eliminar estos animales fisicamente podemos utilizar un colador (para larvas) o
para eliminarlos biológicamente podemos aumentar momentáneamente la salinidad,
el pH o la temperatura del cultivo. El incremento de la temperatura hasta 42°C
parece el más fácil a realizar (con un invernadero) y también muy eficaz.
Frecuentemente estos predatores desaparecen ellos mismos al final de algunas
semanas.
Un cultivo
donde la salinidad o la concentración en spirulina son muy bajas puede ser
invadido por una alga verde monocelular (comestible): la clorela; felizmente la
clorela cae al fondo del estanque cuando la agitación es apagada, quedando en
la oscuridad donde ella muere al cabo de unos días. Lo mismo ocurre con las diatomeas.
Algas azul-verdes tóxicas como Anabaena, Anabaenopsis
arnoldii y Microcystis no viven en un cultivo de spirulina bien atendido, pero
por seguridad es recomendable hacer verificar su ausencia con un microscopio
por un microbiólogo una vez por año. Un cultivo de larvas de artemias en
agua salada (30 g sal por litro) puede ser utilizado para verificar la ausencia
de algas tóxicas: agregar al cultivo de artemias un poco del cultivo de
spirulina y observar el comportamiento de las larvas: si al cabo de seis horas
o más ellas estan siempre llenas de vitalidad, no hay una concentración
peligrosa de algas tóxicas. Podemos adquirir huevos de artemias en las tiendas
de acuariofilia.
Normalmente
las bacterias patógenas habituales no pueden sobrevivir en el medio de cultivo
cuando su pH supera 9,5 lo que es el caso durante la producción. Sin embargo es
recomendable hacer controles bacteriólogicos de la spirulina cosechada al menos
una vez por año o en caso de epidemia (el vibrio del cólera puede sobrevivir
hasta pH 11).
Es cierto que
la spirulina fresca (la biomasa prensada) es superior a toda otra forma de
spirulina tanto del punto de vista organoléptico como por su valor nutritivo y
de costo. Ella se conserva dos días en el refrigerador a 7°C o diez días a 1°C.
Además se congela facilmente.
Para quienes
no disponen de refrigerador ni congelador, el salado puede ser una solución. Se
agrega 10 % de sal fina a la biomasa prensada, asegurando una conservación como
de un mes, bajo una ligera capa de aceite. El salado modifica el producto: su
consistencia se vuelve más fluída, su color más oscuro (la ficocianina azul es
liberada) y el gusto se parece al de la pasta de anchoas.
El secado es
el único modo de conservación comercial. Convenientemente embalada y almacenada
la spirulina seca puede conservarse hasta cinco años; pero el secado es costoso
y frecuentemente da al producto un gusto y olor que pueden ser juzgados
desagradables por el consumidor.
En la
industria la spirulina es casi siempre secada por atomización en aire a muy
alta temperatura, durante un tiempo muy corto; este proceso da un producto de
extrema fineza y poco densidad aparente. Este proceso es imposible de ser
utilizado en pequeña escala. La liofilización es un proceso ideal para la
calidad, incluso en pequeña escala, pero de costo tremendo.
El secado
solar es frecuentemente utilizado por los pequeños productores, pero requiere
de algunas precauciones. Si la exposición al sol directo es utilizada, que es
la más rápida, debe ser de muy corta duración sino la clorofila será destruida
en la superficie y el producto aparecerá grisáceo o azulado.
Sea cual fuere
la fuente de calor, la biomasa a secar debe ser puesta bajo la forma
suficientemente delgada para secar antes de comenzar a fermentar. Dos fórmulas
para ello: la pasta puede ser esparcida en capa delgada sobre un film plástico
o puesto como tallarines en cilindros de pequeño diámetro
("spaghetti" de 2 mm de diámetro) sobre un plato perforado. En la
primera fórmula el aire caliente pasa horizontalmente sobre el film mientras en
la segunda éste sube verticalmente a través del plato perforado. La extrusión
es teóricamente y prácticamente mejor si el diámetro de los tallarines frescos
no sobrepasa 2 mm, pero al mismo tiempo hace falta que los cilindros tengan
bastante resistencia mecánica para guardar su forma durante el secado y no
"derretirse"; ésto es lo que impide el uso de este proceso de secado
cuando la biomasa prensada es de calidad
inferior y no es bastante firme. De todas formas un buen flujo de aire es el
factor mas importante para evitar accidentes de secado.
Durante el
secado y después la spirulina debe ser protegida del polvo y de los insectos y
no debe ser tocada por la mano.
La temperatura
de secado debe ser limitada a 65°C y el tiempo de secado a 6 horas (aunque una
vez secada la spirulina puede quedar más tiempo al calor en el secador sin
problema). Si se seca a baja temperatura, es preferible terminar por 15 minutos
a 65 °C para conseguir un buen grado de esterilización y también bajar la
humedad del producto a 5 % de agua.
Si la
fermentación ha comenzado durante el secado, la podemos detectar por su olor
durante y después del secado.
Las escamas o
tallerines secos son generalmente convertidos en polvo por molido para aumentar
su densidad aparente y facilitar su almacenamiento.
Las personas
que dicen no poder soportar el gusto ni el olor de la spirulina han estado
expuestas, ciertamente un día, a un producto seco de calidad mediocre. La
spirulina fresca y de buena calidad es neutra, tal que puede reemplazar la
mantequilla sobre las tostadas y puede servir para enriquecer prácticamente
cualquier alimento; deliciosas bebidas heladas pueden ser preparadas mezclando
la spirulina, especialmente fresca, con jugo de frutas. La spirulina fresca es
una pasta fácil a diluir, mezclar o esparcir.
Hay
literalmente miles de recetas posibles para utilizar la spirulina fresca,
congelada o seca, cruda o cocida.
Notamos que
sobre 70°C en presencia de agua el bello color verde de la spirulina
(clorofila) a veces se vuelve marrón.
ANEXO
COMPARACION DE MUESTRAS DE SPIRULINA
Los análisis
principales necesarios para juzgar la calidad de una muestra de spirulina
(contenido en proteínas, hierro, ácido gamalinolénico, y análisis
microbiológico) necesitan realizarse en un laboratorio, pero algunas pruebas
muy simples pueden ser realizadas por el mismo productor, comparando muestras
entre ellas. Una muestra de buena calidad puede servir como referencia.
El examen del
color, olor y gusto es revelador de diferencias importantes. El color verde
debe tender más hacia el azul que hacia el amarillo.
Para hacer el
examen del pH de una spirulina seca, mezclar 4 gramos de polvo en 100 ml de
agua y medir el pH al cabo de dos minutos y de 24 horas (agitar de tiempo en
tiempo): el pH inicial debe normalmente estar próximo de 8 para descender luego
a 6 o menos, pero ciertos productos comerciales están largamente fuera de estas
cifras (generalmente pH superiores).
Luego de la
prueba precedente podemos muy fácilmente obtener una medida comparativa del
contenido en ficocianina (pigmento azul que constituye un cuarto de las
proteínas totales). Es suficiente poner una gota de la solución sobre un papel
filtro (filtro a café por ejemplo) y dejar secar la mancha: la intensidad del
color azul es una medida del contenido en pigmento. Si el pigmento no
"sale" bien, es posible que sea debido a un secado de la spirulina a
baja temperatura; recomenzar la prueba luego de haber calentado la muestra seca
a 70°C por un minuto.
El contenido
en carotenoides (el betacaroteno constituye entre 40 a 50 % de los carotenoides
totales) puede ser evaluado mezclando una muestra de spirulina seca en polvo
con dos veces su peso de acetona o alcohol de 90° dentro de un frasco cerrado y
agitado. Al cabo de un cuarto de hora, tomar una gota de la solución decantada
y ponerla sobre un papel filtro para examinar el color de la mancha formada. La
intensidad del color marrón-amarillo es proporcional al contenido en
carotenoides. Notamos que el color de la mancha no se guarda más que unas horas
y que en las muestras de spirulinas antiguas almacenadas sin precaución el
contenido resulta prácticamente nulo.
MEDIDA DE LA CONCENTRACION EN
SPIRULINA
AL DISCO DE SECCHI
El "disco
de Secchi" es un instrumento constituido de una barra de 30 cm de largo,
graduada en centímetros (o concentracion despues de calibrar), teniendo en su
extremidad inferior un disco blanco. Permite una medida aproximada de la
concentración en spirulina.
Antes de
medir, agitar para homogeneizar, luego dejar decantar los depósitos algunos
minutos y anotar la profundidad en centímetros, allí justo donde es imposible
distinguir el disco.
MEDIDA DE LA SALINIDAD DEL MEDIO DE CULTIVO
Ella se hace
con la ayuda de un densímetro para densidades superiores a 1 (urinómetro por
ejemplo) y se aplica la corrección de temperatura siguiente:
D20 = DT + 0,000325 x (T - 20)
donde:
D20 = Densidad a 20 °C
DT = Densidad a T°C
ambas
expresadas en g/ml o kg/l.
A partir de la
densidad a 20 °C, calculamos la salinidad total (SAL, en g/l) del medio de
cultivo por las fórmulas:
Si D >
1,0076: SAL = 1250 x
(D20 - 1,0076) + 10
Sino: SAL = 1041 x
(D20 - 0,998)
MEDIDA DE LA ALCALINIDAD DEL MEDIO DE CULTIVO
La prueba se
hace por neutralización con ácido clorhídrico normal (ácido concentrado del comercio dluído diez
veces); el punto final se medirá a pH =
4.
La alcalinidad
(= moléculas de base fuerte por litro) es la relación entre el volumen de ácido
utilizado y el volumen de una muestra del medio.
MEDIDA DEL pH DEL MEDIO DE CULTIVO
El pHmetro debe ser ajustado una vez por semana.
Soluciones muestras pueden ser compradas, o preparadas como sigue (pH
aproximativos a 20°C):
pH = 9,7 a 9,9 (según el
contenido del aire en CO2): disolver 3,3 g de carbonato de sodio + 3,3 g de
bicarbonato de sodio en un litro de agua; mantener la solución en contacto con
la atmósfera y agregar regularmente el agua para compensar la evaporación.
pH = 7,2: disolver 5,8
g de fosfato diamónico + 11 g de bicarbonato de sodio en un litro de agua y
mantenerlo en una botella cerrada.
pH = 2,8:
vinagre ordinario a 6° (densidad 1,01)
Correción de
temperatura sobre el pH:
pH a 20 °C = pH a T°C +
0,00625 x (T - 20)
MEDIDA DE LA
HUMEDAD EN LA SPIRULINA SECA
Colocar en un
recipiente transparente y hermético (como un Tupperware) aproximadamente el
mismo volumen de muestra de spirulina y de aire junto con un termo-higrómetro que
se pueda leer de afuera sin abrir. Calentar o resfriar para que la temperatura
sea alrededor de 25°C. Esperar el equilibrio de temperatura y de humedad.
Hay una
correspondencia entre el % de humedad relativa (HR) en el aire y el % de agua
en la spirulina, asi :
25 % HR = 5 % agua
32 % HR = 6
43 % HR = 8
49 % HR = 9
Para que se
conserve bien la spirulina seca, su % de agua debe estar menos que 9 % (es la
norma).